El Calafate, AR

December 1, 2018

Estar en lugares “extremos”, rodeados de una naturaleza prístina, en el medio de una inmensidad difícil de describir con palabras, es algo que nos apasiona y buscamos en cada viaje o paseo que hacemos. Aventurarnos en rutas de ripio sin conocer el destino, por el simple hecho de viajar y conocer nuevos lugares, donde la sensación de estar en sitios inalterados por el hombre nos da esa libertad de estar viviendo cada minuto, cada momento.

Nuestro viaje al sur de la Patagonia Argentina, era un pendiente desde hace años. Como buenos amantes de las montañas, y sobre todo de la Patagonia, nos veíamos obligados a ir. Y sin reparo alguno, fue lo que hicimos.

Llegamos al aeropuerto internacional de El Calafate, donde previamente habíamos reservado un auto. Dato a tener en cuenta: si bien hay una gran variedad de agencias donde se puede alquilar, les recomiendo reservar con varias semanas de anticipación para evitar quedarse sin auto literalmente. Desde un principio sabíamos que necesitábamos un auto para poder recorrer y hacer lo que nos gusta, ruta-mate-conocer-viajar. Eso para nosotros no se negocia.

 

 

 

 

Una visita obligada, y por lo cual son reconocidas mundialmente estas latitudes, es el glaciar Perito Moreno, el cual se encuentra a 80 km al oeste de la ciudad de El Calafate dentro del Parque Nacional los Glaciares, https://www.parquesnacionales.gob.ar/

El Parque Nacional cuenta con una oferta turística desarrollada, restaurantes, estacionamiento, seguridad, baños, etc. La accesibilidad permite que toda persona pueda llegar a los distintos miradores, con rampas  en perfecto estado en todas las pasarelas.

 

 

Paredes de hielo de 30 metros de altura frente a nosotros, nos dejan atónitos, desorientados por momentos, pero alucinados por lo que estábamos presenciando. De repente, el silencio se cortaba con estruendos generados por bloques de hielo que caían, a poca distancia nuestra. La enormidad e infinidad del campo blanco de hielo, nos hace sentir lo que realmente somos, un pequeñísima parte de este mundo.

 

Excursiones en barco que llegan a pocos metros del glaciar, salidas grupales en Kayaks, caminatas sobre el glaciar, son algunas de las opciones que se pueden hacer dentro del Parque Nacional. Si bien el Perito Moreno es el más famoso, no es el único. Todo lo contrario. Existen 356 glaciares dentro del área protegida, pudiendo realizar excursiones a alguno de ellos. 

 

 

 

 

Entre el Parque Nacional y El Calafate, desviándose por la ruta provincial 8, se encuentra una localidad muy pequeña llamada Punta Bandera. Un poblado con pocas casas, todas de madera, a orillas del lago Argentina. Les recomiendo conocer este lugar, sentarse en la playa para contemplar las aguas turquesas características del lago, y las montañas nevadas de fondo. Infaltable hacer el famoso “patito” con las piedras, mientras tomamos unos mates. Juanpe chocho de la vida.

 

Como mencioné al principio, los lugares inhóspitos nos llaman la atención, tienen algo que nos atrae y es por eso que vamos hacia ellos inevitablemente. 

--- Ruta provincial n°21: Camino hacia El Chalten por la mítica ruta 40, a la altura del parador “La Leona” (se merece un relato aparte), se encuentra el acceso a la ruta n°21, la cual es de ripio pero en buen estado. “Hago unos km y pegamos la vuelta” “veamos que hay y volvemos” “Voy hasta esa curva y volvemos”, son algunas de las frases típicas mías cuando me meto en lugares totalmente desolados. Camino que va contorneando el lago Viedma en todo su recorrido, con vistas espectaculares a la cordillera de los Andes, donde se divisan claramente los cerros Fitz Roy y Torre con sus peculiares agujas que apuntan al cielo, hacen de esta ruta algo único.

En todo el paseo, donde siempre está presente el mate mezclado con los juguetes de Juanpe, no nos cruzamos con ningún auto. Los campos laterales sin alambres, tierras abiertas donde la estepa patagónica se muestra en su esplendor, nos hace sentir por momentos que somos Francisco Pascasio Moreno en sus viajes a la Patagonia Austral, pero motorizados y con un bebe a bordo. La ruta finaliza en la estancia Helsingfors, lugar paradisíaco para pasar unos días al pie de la montaña.

 

 

 

Algo que nos llamó la atención desde que hicimos unos pocos km por la ruta 21, fue la gran cantidad de guanacos muertos y esqueletos de guanacos por todos lados. Sabíamos que los pumas en la zona son algo habitual, por lo tanto la búsqueda continua nos mantuvo con la esperanza en alto para poder verlos. “De esta ruta no me voy sin ver pumas” frase que se repitió en reiteradas oportunidades, y finalmente tuvimos la suerte de poder verlos. Un puma corriendo a un guanaco, mientras un segundo puma miraba toda la escena como un espectáculo, al igual que nosotros. Teníamos a NatGeo y Animal Planet en vivo y en directo. Si bien a Mechi la causó un poco de impresión, no es más que la naturaleza en su máxima expresión a mi entender. Esto es lo lindo de atreverse a conocer lugares no tan icónicos y promocionados, donde cada km recorrido es algo nuevo para nuestros ojos, que alimentan nuestro deseo de aventura. Y Juanpe? Siempre feliz con la sonrisa y carisma de la madre.

 

--- Paso Internacional Cancha Carrera – Don Guillermo: ¿A dónde vamos mañana? Nos preguntábamos mientras tomábamos una Pinta en una cervecería artesanal del centro de El Calafate. A Juanpe los aires de montaña lo cansan, lo cual nos permite darnos estos gustitos. Mapa en mano, una Stout de por medio, - “vamos al límite con Chile”. Así son nuestros planes. Por la ruta 40 hacia el sur de Calafate, a unos 200 km aproximadamente, se encuentra dicho paso internacional. El mismo te lleva al parque nacional Torres del Paine en Chile, macizo que se puede observar desde la ruta cuando se está a mitad de camino. Este recorrido tiene la particularidad de mostrarnos la estepa patagónica, con sus suelos secos, sus vientos característicos, donde las montañas quedan a la distancia. Unos 65 km de la ruta 40 son de ripio, teniendo opción de asfalto desviándose hasta la localidad de Esperanza por la ruta 5 y luego la 7, retomando la ruta 40 a la altura de la estancia Tapi Aike. De esta manera la distancia es de 281 km.

 

 

 

Nosotros fuimos por asfalto, volvimos por ripio. Siempre hay en esos lugares donde la civilización parece olvidada, algo encantador. Cantidad de cóndores andinos planeando con su vuelo típico sobre nosotros a pocos metros de altura, nos hacen sentir agraciados por estar en el lugar y momento justo. Entre Cancha Carrera y Tapi Aike, la ruta es de ripio, siendo los campos con ganado ovino los principales actores del paisaje. Solamente nos cruzamos con unos aventureros de Dinamarca, quienes medios perdidos tal vez, nos preguntaron cómo llegar al Calafate. Venían de Torres del Paine, viviendo hace varios días en una Van Camper, viajando por toda la Patagonia. Esa breve pero enriquecedora charla con los daneses, se nos quedó en la cabeza. La forma de viajar en una furgoneta es muy distinta a la habitual. La libertad de no estar atado a reservas, a destinos planificados, horarios, etc. me hizo recordar la frase de Robert L. Stevenson que dice “En mi caso, no viajo para ir a un lugar en particular, sino por ir. Viajo por el placer de viajar. La cuestión es movernos”. Pareciera que estas personas estaban justamente haciendo honor a dicho pensamiento. Y dicho pensamiento se nos quedó tal vez en el inconsciente … ¡Viajar en Camper Van! 

 

 

 

 

Sigamos sumando Km juntos, en familia, conociendo nuevos lugares y aprendiendo que somos parte de esta naturaleza que nos rodea. Mirando profundamente la naturaleza, vamos a comprender la vida un poquito mejor.

 

 

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